lunes, 26 de mayo de 2008

A veces me preguntas...



A veces me preguntas si te quiero,
y yo callo…
aunque sea por un instante.
Porque a veces
tu pregunta arriba en un momento
en que los desprecios me tienen muda
y con el alma desierta.
Entonces,
es como si debiera viajar al centro de mí misma,
al subsuelo de mí
y desenterrar de a poco
las razones por las que te he querido.
Y a veces,
entre medio del polvo, aún son ciertas.
Otras veces,
tras la cortina del llanto,
ni siquiera son visibles.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Poema


Definitivamente
la poesía es de los tristes,
de los sin rumbo,
de los que se sienten sin nada,
y se afanan buscando
los restos del naufragio,
entre las letras y el papel.

sábado, 3 de mayo de 2008

Los pays y el sentido de la vida...


Ayer vi esta película... se llama "Waitress" y tenía ganas de verla desde que leí la reseña el año pasado en el NY times. Claro que nunca llegó al cine en el pueblo culichi así que tuve que esperar a que llegara en video. Me gustó. No era candidata a ningún Oscar ni es una joya cinematográfica en el sentido estricto de la expresión. Pero tiene algo... será que me encanta la cocina y me transmitió muchas cosas. La energía con la que esta mujer inventa sus pays, y los nombres que les pone (como "i-hate-my-husband-pie" o "i-don't-want-Earl's-baby-pie") simplemente están geniales. Cuando sea grande quiero hacer pays como ella. ¡Hasta me dejó buscando recetas de pay!
Quizá una de las cosas más padres haya sido que me quedé con los sentidos en alerta. Así que, cuando fui con Emily a comer a un restaurante iraní("La casa del kabab" por la carretera a Navolato, altamente recomendable), lo disfruté yo creo que al doble. Puse atención a los colores, a los sabores nuevos, a los aromas.
Tal vez pueda sonar chistoso pero, hizo que me cayera bien (yo misma) el día de hoy. Y mira que no es algo tan común.

miércoles, 23 de abril de 2008

My patron saint


Hoy es día de San Jorge. Es día de mi santo. De niña nunca me interesó demasiado eso del día del santo... se me hacía que no tenía caso, existiendo los cumpleaños. Pero años más tarde, la UNESCO decidió dedicar este día a la celebración del libro. En parte es porque en este día hace muuuucho murieron Shakespeare y Cervantes. En parte es porque en la región de Cataluña desde hace tiempo se celebra como el "Día del libro y la rosa" y se tiene la costumbre de regalar ambos a las personas queridas. Se supone que es una manera de celebrar la leyenda: San Jorge/San Jordi, elimina al dragón que representa la ignorancia. De la sangre que corre por los campos, nacen montones de rosas. Por eso en este día se regalan tanto libros (que matan la ignorancia) como flores (que celebran la belleza de ser libres para pensar).
Entonces la ONU decidió copiarse un poco la costumbre y celebrar el día del libro y los derechos de autor.

Desde que sé todo eso me gusta el día de mi santo. Entre libros, rosas y dragones, ahora sí tiene todo qué ver conmigo.

Así que feliz día al libro, a San Jorge y también al dragón.

martes, 22 de abril de 2008

¡Feliz cumpleaños Jorge Alberto!!!


Beto es mi hermano favorito (ya qué, que se entere el mundo) y hoy es su cumpleaños. Y lo voy a celebrar posteando el poema que le escribí:

George,
George of the sweet manners
and the bad temper.
He, who’s never afraid.
George my brother
George my friend.
He, who always
has a piece of advice.
He, who always
stands by your side.
He asked me for a story
And all I have is this.
I’m sorry...

martes, 25 de marzo de 2008

Kept writing about that Sara person...



Alma la observaba desde lejos. Su hija Sara había salido aventando la puerta, como si una tormenta le atravesara el cuerpo y no tuviera más remedio que alejarse con el viento. En realidad siempre había sido así. Ni siquiera sabía por qué seguía extrañándole después de tanto tiempo. Su “niña” básicamente había nacido incapaz para ver al mundo en su totalidad. La amaba. De eso no había duda. Pero la destrozaba el tener que seguir esperando para que madurara. En su niñez, esa cualidad la había hecho adorable, para la adolescencia era un asunto más bien de agradecer, especialmente si la comparaba con sus otros retoños quienes habían pasado los años entre los 12 y los 18 buscando las incontables y diferentes maneras para meterse en problemas. Ya en la universidad Alma se preguntaba si algún día vería a su hija incorporarse al mundo adulto… y nada.

Sara se las arregló para terminar la universidad, conseguir un empleo, hacer la maestría, casarse y sin madurar. Había que darle crédito. Enumerada así, la vida de su hijita no sonaba tan mal. Sonaba bastante de “gente grande”. Pero ella sabía la verdad. En cuanto el tema de una conversación comenzara a rondar el lado menos iluminado de la vida, Sara saldría huyendo en dirección contraria a su interlocutor. Justo como ahora.

viernes, 21 de marzo de 2008

Writers write, so I wrote this today:


Sara era una chica que lo tenía todo en la vida. Era dueña de su propia casa que venía amueblada y con marido, poseía grados académicos, una familia unida y envidiable, un carro de buena marca y modelo reciente y hasta un trabajo de esos donde se gana buen dinero. Lo que Sara no tenía era contenido.
Era una niña bonita. Una treintona que parecía de veintitantos, con la sonrisa perenne y la suerte de un trébol de cuatro hojas. Su fachada era excelente, pero de fondo: nada. Alguna vez lo había tenido. Al menos eso suponía. En un momento de su vida había sido capaz de discutir el significado de la literatura y de, no sólo, repetir poemas y analizarlos. Sabía que ella había estado presente y hasta contribuido en sus clases donde se intentaba descifrar los conflictos mundiales. Y todo eso le parecía muuuy interesante… pero lejano. Estaba borroso, tras una densa cortina de neblina en la que ella no sabía si recordaba su propia vida o la de otra. Pero tampoco se detenía mucho tiempo en recordar. Eso tenía el potencial de ponerla triste, y “triste” era algo que Sara no hacía muy bien. Alegre, explosiva, burbujeante, sexy… esos los manejaba con soltura. Pero “triste” implicaba una solemnidad que francamente le daba soberana pereza. Capaz que hasta le salían arrugas y Sarita no estaba dispuesta a arriesgarse a averiguarlo. Por eso había salido corriendo el otro día del comedor de casa de sus padres. Por eso se había rehusado a permanecer en la conversación. Ella no necesitaba problemas, la vida era perfecta. TENÍA que ser perfecta y las aristas de la situación que su madre le exponía ponían en riesgo la estabilidad de su burbuja. Literalmente, qué burbuja puede sobrevivir a las esquinas puntiagudas.